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lunes, 24 de octubre de 2011

Carta de Bienvenida

                                  Estimados amigos, con juventud acumulada:

                 Antes de nada queremos agradeceros vuestro interés en acceder a este nuevo proyecto, un Blog con pretensiones de libre publicación. Buscamos amigos que quieran   y  les guste escribir. Eso sí, con ganas de ver la historia con las gafas adecuadas. Para ello aquí tenéis un modesto lugar y abiertos estamos a vuestras sugerencias al par que deseosos de vuestras colaboraciones.
Si estas interesado, envía un e-mail. emolina@la-red.com  ó baroja24@ono.com

Te esperamos.

Dejar de Fumar

A petición de algunos amigos exfumadores, por el “Método Pospón”.

“Método Pospón”

Muchos son los métodos, fórmulas, intimidaciones y amenazas que flotan en el ambiente para dejar de fumar.

Os presento la que fue mi particular fórmula mágica para dejar de fumar.

Pero antes de empezar, debes de contestar las siguientes preguntas:

1.      ¿Quiero dejar de fumar?  Sí   No
2.      ¿Quieres vivir una vida sana? Sí   No
3.      ¿Te imaginas no ser fumador? Sí   No
4.      ¿Has pensado que te puedes ahorrar 12 € diarios? Sí   No
5.      ¿Sabes que quemas al año 4.380 euros mínimo?

Si has respondido tres Sí o más, sigamos con el infalible: Método Pospón.

Lo sé, es complicado dejar el tabaco así sin más. Pero… si utilizas frases defensivas como estas, no lo dejarás nunca:
1.      Mi abuelo fumó hasta los 90 años y no le pasó nada. Error
2.      De algo hay que morirse. Error
3.      Eso es suerte, lo mismo te toca que no te tienta. Error
4.      El día de mi santo lo dejo. Error
5.      A partir de mañana no fumo. Error
6.      Me compraré un cigarro electrónico. Error
7.      Lo mejor que hay para la tos es un cigarro. Error
8.      Iré al médico a que me recete unos parches. Error
9.      Tomaré Bupropión, con receta medica. Error
10.  Masticaré chicles de nicotina. Error

Ahora debes meditar en algunas razones para dejarlo:
1.      Ganaré en calidad de vida, viviré más años y mejor. ¡Bien!
2.      Tendré un dinero extra libre de impuestos para gastar en… lo que quiera. ¡Bien!
3.      Podré disfrutar de las personas que quiero durante más tiempo. ¡Bien!
4.      Disminuiré el riesgo de padecer un infarto, una embolia o cáncer. ¡Bien!


Reflexión engañosa:
Si dejas el tabaco diciendo y pensando en… tendré una vida sana, es un error. No te sentirás mejor ni más sano por dejar de fumar, todo lo contrario, engordarás, te subirá la tensión, estarás de mala leche todo el día, ¿eso es una vida sana? Creo que las autoridades sanitarias deberían de advertir que dejar de fumar perjudica seriamente la salud.

Mi teoría:
Toda mi vida fumando y mañana ya no fumo, así es casi imposible. Tu adicción a la nicotina es tan grande que “no te lo va a permitir” es una droga muy, muy adictiva.

Me presentaré, soy un exfumador de dos o más paquetes de tabaco diarios (dependía del día). Pude con él después de treinta y cinco años. Todo lo difícil tiene una salida fácil pero complicada de descubrir y personalmente, creo que lo descubrí.

Os presento a mi particular “Método Pospón”:
Intuitivamente te apetece siempre un cigarro, es la llamada de la nicotina. El cerebro es la parte del cuerpo más complicada para ganarle una partida, pues mi propuesta es no engañarlo, seguirle la corriente con el “Método Pospón”.
¡Hazlo ya!
Saca un cigarrillo del paquete, y antes de encenderlo devuélvelo a la cajetilla diciéndole a tu mente, lo “pospongo”, me lo fumo después, tu cerebro lo aceptará.
Antes de pasar cinco minutos, tu cuerpo te estará exigiendo la nicotina del cigarro de nuevo, repite la operación, me lo fumaré más tarde, lo vuelvo a posponer.

El dilema:
Tu cuerpo y tus hábitos te pedirán: uno nicotina y el otro tener un cigarro en las manos. ¡Nunca digas no fumaré, nunca más! Si lo haces no podrás vivir tranquilo, simplemente pospón el cigarro, para… después del café, cuando llegue a casa, cuando salga de trabajar, después de la caña con los amigos. Sé fuerte y dile a tu mente que te lo fumarás después, lo pospondrás. Cuando llegue la ansiedad, pospón, cuando te llegue los momentos claves e irresistibles: después del café, comida, cervecita, tertulia, desayuno, el del trono mañanero, etcétera, pospón.
Superada la primera hora sin fumar, podrás con la segunda y tercera. Acuérdate, pospón. Traspasado el primer día repite la operación del Método Pospón y… así un día y otro.

Os puedo decir que después de 10 años, tres meses, siete días y cuatro horas, sigo posponiendo y… ¡ya!, “apenas pospongo”.


Lo conseguirás con el infalible, Método Pospón.

Acuérdate de enviarme un correo, si lo has conseguido. Si por el contrario no ha sido así, dime donde fallaste.

Esperaré para felicitarte y darte la bienvenida a la familia de los No fumadores, gracias al Método Pospón.

Un saludo.
® El Profesional

DO NOS LLEVAN

        
      Indignados, asombrados, cabreados, decepcionados, apagados y toda esa pléyade de “ados” que pugnan por describirnos la situación de nuestros habituales estados de ánimos. Sí, de mi estado de ánimo viéndome inmerso, rodeado y sin escotilla por la que escapar de este más que oscuro y putrefacto océano en el que se va convirtiendo la sociedad en la que tengo que seguir vegetando la cuota parte de tiempo que me corresponda. Una sociedad que vive, por llamarlo de algún modo, lo más parecido a la muerte, sin comprender lo más mínimo de la obra de teatro que la están haciendo representar. Una sociedad que no comprende, todavía, que no tiene ningún faro hacia el que dirigir sus miradas y sus cada vez más obnubiladas mentes en la búsqueda del origen de sus males o de los asideros para su salvación, una sociedad que viendo no ve nada. No digo que el pueblo lleguemos a comprender rápidamente y menos con profundidad, hacia donde nos están conduciendo, no, no digo eso, comprendo que es demasiado, pero si digo, afirmo y exijo que nos preocupemos de todo esto y los gobiernos, que nos tienen que representar y defender, que reaccionen frente a aquellas fuerzas que los están manejando y por ende a nosotros. ¿Zapatero, Rajoy, Francia, Alemania, Italia, Grecia, España? No, nada de esto. Ni tan siquiera y tal vez menos por la situación de desconexión y de fragilidad a las que esas fuerzas la han y están conduciendo, nos serviría la llamada  ¡Europa! Ahora dicen que son los Mercados, - ¡Como recuerdo cuando, con mi madre y la criada, iba a comprar al Mercado de la Corredera en Córdoba! -, las Agencias, tal vez las gobernanzas y no se la cantidad de indefinibles conceptos, los que mandan sobre todos, incluida la gran USA. Todo perfectamente magnífico, oyes las noticias todas las mañanas y ya tienes droga para todo el día, recuerdo el efecto de las copas de coñac al amanecer y como desaparecía el temblor por un rato. Pero, - ¿Es que desgraciadamente no me han privado de la facultad de pensar y de la inteligencia? -, me cuestiono rápidamente y ya casi durante años, ¿Quién habla y lo que es más importante, quién se ocupa de las personas, del pueblo, de los ciudadanos, de estas gentes que forman unas generaciones con cuyo futuro se está jugando miserablemente  mientras se ahoga más y más a sus mayores? ¿Es que ya no pensamos en esto? ¿Ya no sabemos o no se nos suministra nada de noticias sobre Grecia o Portugal? ¿Dónde van, de dónde vienen esos auténticos trenes de miles de miles de millones de euros o dólares, etc.? ¿Qué ocurre con las personas en paro? ¿Cómo se va desmantelando la sociedad del bienestar? Miles y miles de viviendas vacías fruto del cáncer de la movida inmobiliaria en España y simultáneamente poniendo en mitad de la calle a cientos de familias por… eso de las hipotecas. ¿Pero a donde vamos? ¡A donde nos llevan? ¿Qué nos espera? ¿Nadie se atreve a decirlo ni a puntualizar o al menos aclarar? Aquí digo lo mismo que digo desde hace tiempo a mis amigos, cuando me preguntan, esto no ha tocado fondo, ni mucho menos. Todavía queda bastante más. ¿No, no se reacciona? Yo, personalmente sigo indignado…

Baroja

domingo, 23 de octubre de 2011

DAMAAZUL


         Media la tarde en tiempos de carnestolendas,  en año en que los fríos de este invierno contienden y sucumben ante la tibia templanza de una adelantada primavera. Intenta surgir el sol entre agonizantes nubes en gris oscuro con flecos de vapor blanco. Nubes emigrantes que tal vez caminen para hacer las Américas. Sopla el tiempo sobre los árboles, pero encuentra resistencia en las ramas ya cubiertas de hojas y ayer desnudas, a su merced. Está en mi rincón y yo frente a ella, está en mi sitio. ¿Pero hay un sitio que sea mío? Está en mi sillón y contempla el mismo panorama que yo podía ver o tal vez mirar. ¿Es el mismo panorama? Más bien es el mismo entorno. Distinto según quien lo ve o lo mira. Las mismas y diferentes piedras en una misma situación generan variados sentimientos. Parece que no ve, que no mira, solo piensa. El exterior más sea cual adorno en que encuadrarla.
         Copa alta teñida de néctar de Rioja. Centro de flores envuelto en papel p       latina azul tornasolado de verde, tal vez al contrario, verde tornasolado de azul y con lagunas medio blancas. La curiosidad me conduce     a imaginarme cómo lo tomará, en su elegancia para llevárselo. ¿Tal vez lo deje? No, sería de mínimo gusto abandonarlo. Un salero en el conjunto de la mesa. Plato que sostiene un cuchillo y un tenedor. Desde la distancian parecen restos de jamón. Desde cerca, cuando recupero el sitio que ella abandona, veo que era tomate escrupulosamente pelado. Comprendo el destino del salado. Cajetilla de tabaco rubio. Cuartilla de papel y bolígrafo de plata ennegrecida. Bolso blanco en rectángulo y en juego con zapatos. Sobre una silla portafolios negro, acaso silla bajo portafolios negro. Enciende un cigarro y después otro. Jamás pude imaginar encontrarme frente a la auténtica encarnación de la  delectación del placer de fumar. Permanece frente a mí. Pausadísimos los movimientos  del cigarro hasta su boca, más que elegantes. Lento el abrazo de sus labios en el anillo de su beso en la boquilla. Inspira, se deleita en el aroma. No mira, simplemente goza y se aísla. Brota el humo acariciando cada célula de su boca, de sus labios, de sus manos. Todo su ser participa de esa liturgia. Gafas cubren sus ojos. No sé cómo tapa con cristales esos ojos que asemejan cuerpos de mariposas negras. Estelas alargadas hacia atrás, antifaces de belleza, sellos de más elegantes maneras en el arte femenino. Baja las gafas y me deleito en la visión.
         Camisa de encaje blanco bajo traje azul verdoso, tal vez verdoso azul. Reflejos de la luna disfrazada en las horas de su hermano sol. Elegancia natural en cada movimiento. En cada mirada, que no me mira. En cada momento que demuestra que vive en la serenidad de su estilo. De nuevo, otro día, está ahí, en su rincón, que es mi rincón. ¿Volverá? ¿Acaso existe? Tal vez sea un simple jirón, una voluta emanada de mi desordenada añoranza. Te abro la puerta. Te has ido. ¿Acaso volveré a verte, Dama Azul? No sé si tan siquiera existes. Bucearé en mi añoranza por ver si entre sus rincones yo te encuentro.
AL-MUTÁMID

AD TE

       Entre el Monasterio y los límites de la ciudad, de la medina, aún perduran los almendros, aquellos almendros que ordenó plantar Ab-Darramán para que Azahara no sintiera nostalgia de las cumbres de su tierra cubiertas de la nieve en el invierno. ¿Pero esos almendros era para ti o eran para Rumaykiyya, para Itimad? ¿Eres Azahara o eres Itimad? Soy AbDarramán o el poeta y rey Al-Mutámid que, también fue Rey de la Cordoba eterna?
            Ahí, ahí están, no se han ido, Ab-Darramán y Azahara, ahí está también la bella Wallada, en sus manos de color andalusí tiene aún su arqueta, su joyero de marfil labrado. Hoy, tal vez, en ese joyero esté esperándome la más bella de las alhajas de los tiempos, la memoria, el amor de Azahara. Es el mismo marfil, los mismos grabados con que se cubrieron de marfil las puertas del Salón Rico, de aquél salón en que cada costado tenía ocho puertas con arcos de ébano y marfil. ¡Qué lejos te llevaron los depredadores incultos y salvajes. Arqueta de Wallada!  ¡Qué frío has de tener en aquellas tierras, ásperas, secas, inhóspitas, incultas del Monasterio cisterciense de Santa María la Real, en Fitero, en Navarra!
            ¿Pero qué estoy haciendo? ¿Pero qué locura es esta? ¡Locura? Una vez más siento esa llamada. ¿La de escribir? Una vez más siento que los tiempos, los personajes, entran en mi corazón. ¿O acaso es que mi corazón ya nació ocupado por ellos? ¿Acaso eligieron mi corazón como su nuevo palacio?  …¿No habré sido Ab-Darramán o tal vez Al-Mutámid? ¿Quién fui, quién soy? ¿Para sufrir tanto si lo supiera? ¿Para conocer ahora lo que hicieron los bárbaros con nosotros? ¡No… para volver a demostrar que nada destruyeron. Ya hubo otra ocasión, cuando ya hace algunos años fue Selene la que bajó hacia mí para enseñarme aquella Córdoba desde lo más alto de la bóveda celeste que  la cubre. Y hoy, de nuevo, parece que usan el llamador de la puerta de mi corazón para que la entreabra, parece que de nuevo quieren salir. He de dejarlos salir y hablar y sentir de aquella Córdoba.

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            Quieren que se abran, de par en par, las puertas de cedro de mi corazón, como el cedro del Líbano de Salomón.  El Califa Ab-Darramán al-Nazir, Príncipe de los Creyentes quiere bajar las gradas de mármol de tu corazón para mostrarse de nuevo. ¿Se lo negarás? ¿Serás tan ruin de negárselo? Los criados ponen su manto, ¿Rojo o turquesa? Turquesa. Turquesa sobre sus hombros… cae la tarde. Adoro las turquesas y las turquesas te adoran a ti, Azahara, porque para ti las hizo el Misericordioso.
Cae la tarde y sé que esta noche no es como aquella. Esta tarde, aunque sea de rememorar recuerdos, nos da el camino de la vida. Esta tarde abre la noche en que de nuevo paseará AZAHARA DE MI MANO, POR SU CORDOBA, esta no es la noche de siglos presidida por la incultura, por la rapiña. Esta tarde prologa este mensaje que he recibido. Sí, Azahara, me darás la vida que los siglos en la tumba me han quitado,  te obedeceré, me enseñarás tu Córdoba… y escribirás. Seré tu voz, ya que no puedo ser tus labios ni tu lengua, seré tu corazón y sentiré tus labios y tu lengua como nunca los sentí. . De nuevo, ahora, las generaciones conocerán el esplendor, que tú les contarás, la cultura que quieren seguir pisando, ignorando, humillando… Tu fuego será el mío; tu amor será mi amor y tú lo sembrarás. .
Sí, Azahara, acepto el reto, hablaré de ti. Verán como el amor, la cultura, la tolerancia y la belleza forman parte de ti, de tu cultura, de tu tierra, de nosotros, de nuestra culturas, de nuestra tierra, de nuestras vidas. Sí, Azahara, ¿No la ves en lontananza, sobre el alminar de la Gran Mezquita? Sí, Azahara es mi color, es el color blanco de los Omeyas y el verde
que lo guarda. Blanca tarde… toda blanca. Estaba predestinada la tarde, por eso visto de blanco. Mientras el verde es color de la llamada a Asamblea, es la Córdoba eterna que convoca a sus hijos por entre los siglos, para que vean, divina Azahara.  Para que te presenten la pleitesía de su amor.
¿Y rechazarás la llamada de Córdoba a sus hijos, a sus raíces que te piden que lances su mensaje? El mensaje de orgullo de su cultura que quiere que les transmitas. Sí, Azahara, de nuevo, de nuevo oirás ese rumor que es el único que no ha cesado, ese rumor que no pudieron acallar,  el rumor, la música del Guadal-Kivir, del Río Grande. Siempre el agua en nuestra cultura, siempre el agua… a pesar de los pesares el agua es nuestra vida frente a la aridez de los invasores que huyen de ella por pecaminosa.
Y desde allí, cabe al puente de Roma, sentiremos como la voluble Selene, eterna reina de la noche, arroja sobre nosotros el más bello rayo de su plácida luz. Esa luz que, purificada en las fuentes del patio de abluciones, entra por los arcos de la Mezquita y se refleja en sus mármoles para explotar en reflejo del paraíso en las paredes y cúpula del Mihrab.
            Han pasado los meses y estos agrupados en años se han convertido en siglos, siglos de muerte en los que, aunque estando uno al lado del otro, nada hemos sentido, salvo la esperanza de sentirnos, allá en las juntas tumbas de Agmat  y al fin hemos recibido la señal del Clemente. ¡Córdoba os aguarda en la continuidad de los tiempos! Y Seguro estoy que, a pasar el puente que llaman romano, ¿Lo recuerdas?, nos esperará una placa de ese mármol tan blanco cual el azahar y el jazmín en el que leeremos aquello de ¡”Oh excelso muro, oh torres coronadas de honor de majestad de gallardía…”! Sentimientos de un hijo de esta tierra que, siglos después de nosotros, supo sufrir y cantar el dolor de la ausencia.

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Baroja

sábado, 22 de octubre de 2011

AD TE


        Se han alejado las nubes recias. El frío, que bajo ellas suele cobijarse a la búsqueda de una supervivencia que no ha de lograr, ha desaparecido. Vegeta bajo las nubes mientras sobre ellas luce y templa el sol camino de convertirse en ocaso. Hoy esa luz y esa templanza se han unido a unas nubes ligeras, claras, como de rebajas. Declina un día que nos ha regalado, - suelen venir los días como algo concedido, sin pedirlos -, sensaciones que nos conducen a relajar el ceño y a sensibilizar la piel con humedad, huyendo a la caída de la tarde, hacia el deseo de la llegada de la noche bajo el paraguas de blanco celofán atado y clavado en las lindes del horizonte. Simples maniobras del bochorno, efluvio sahariano de las tierras del Sur preparándose para coadyuvar al nacimiento de la noche que dará entrada a la vida de aquél palacio, aquél palacio que ha de encarnar algo tan sublime, tan delicado, como es el amor, amor puro, amor sin querer, sin deseo, sin ninguna encarnadura, amor de amar.
            Cae la tarde y aún no se si es la misma tarde. Nuestras almas deambulan por la parte de la sierra a la que le fue concedido abrazar a Córdoba. A media ladera nos sentamos en los trozos de ruinas que la incultura de allende Despeñaperros ha ido sembrando donde antes era antesala del paraíso y puerta de la más grande de las culturas en aquellos siglos conocidas. Aún perduran, aún estamos viendo las luces, lejanas y cercanas en nuestros espíritus, de nuestra Córdoba eterna, aún van saliendo, poco a poco, casi con temor, aquellas piedras. Siento en el mío tu corazón, tu corazón que ama. Siento en el tuyo mi corazón, mi corazón que ama porque es amado como nunca lo había sido.

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            Cae la tarde, pero ¿Es la misma tarde? Tal vez nos esté negado, tal vez nunca sepamos, nunca podamos vislumbrar, - nada más que en los mensajes que emita nuestro corazón hacia nuestra tosca mente -, cómo fue aquella tarde que precedió a la otra noche, a esa noche de siglos en la que aquél palacio, aquella medina, que el corazón del Califa más poderoso del tiempo, mi corazón, ofreció a su amada, a su Zahara, a ti. Ad Te. La belleza de aquella medina, su grandeza, su imagen del máximo amor será recordada por los siglos de los siglos y los descendientes tomaran la epopeya, el sueño, el desafío de reconstruirla, de sentirse acariciados por los efluvios de nuestro amor allí guardado.
            Pasaron los años, transcurrieron los imperios, hasta la misma medina, hasta la misma Madinat de Zahara fue cubierta por la tierra, sin que la ruina anidase, ni arañase, en aquello que representaba. El recuerdo de aquél amor pasó de generación en generación y comenzó, comenzó a destaparse el manto que la ignominia del fanatismo de los invasores del norte había arrojado sobre el amor, sobre la pasión, sobre aquellos arroyos de agua que descendían de la cercana sierra y que terminaban en el patio de abluciones de la Gran Aljama para limpiar los cuerpos y almas de los creyentes,  sobre aquellos arcos, por aquellos mármoles que servían de suelo a las más altas embajadas de Oriente y Occidente que venían a rendir pleitesía al Señor de al-Andalus y a conocer de la más alta ciencia y cultura.
            Aún perduran y ya, lentamente,  están viendo de nuevo la luz, van surgiendo… casi con temor, aquellas piedras. Ya el salón de embajadores luce sus arcos sobre columnas de piedra. Ya brillan sus mosaicos de cristal donde hubo oro. Ya, de nuevo, el cervatillo, ¿Cómo habrá sobrevivido? preside el centro de su fuente, su boca, medio abierta aguarda el mercurio que ha de brillar con los rayos de Selene y reflejar el sol de la mañana. Y entre todo, ahí está el amor de tu corazón y el mío, el tiempo no ha podido con ellos, perduran, renacen, nunca se separaron, son un único amor. ¿Te imaginas la grandeza, la locura, la pasión que ha de generar ese reencuentro cuando se reconozcan?
            Aquella tarde, ¿O es esta?, lucía en la cercana lejanía el palacio de al-Ruzafa, era ya entrado el otoño, habíamos abandonado el palacio de verano; no quisimos regresar aquella noche a los aledaños de la Gran Mezquita, de la Gran Aljama de Occidente. Su belleza estaba delante de mis ojos, sentía como se bañaba en ellos.
            Quería inaugurar aquella noche aquél palacio, símbolo del Califato Omeya, digo de su poder, de esplendor, de su amor por el único amor de toda su vida, de la única vez en que el Profeta le regaló el sabor de Amar, el amor de Azahara. Una vez más era lo más rico de Bizancio la base de su belleza. Bizancio había cubierto  de oro y pasados los siglos continúa, la cúpula del Minrhab de la Gran Aljama. Y Bizancio había diseñado la sala de baños de tu medina, de tu ciudad, para que el agua quedara impregnada de amor.
            Estoy allí, estoy aquí, en esta tarde y veo como va surgiendo de nuevo esa medina al cabo de los siglos. Extensas tierras cubren todavía, al igual que tu amor, sus riquezas y bellezas, se irán abriendo y surgirán al par del calor de tu corazón. Poco pudieron los que la destrozaron. Pobres fueron los que construyeron sus palacios y sus iglesias robando sus columnas, sus capiteles, sus grabados, de ellos no queda nada en la memoria. Pero nunca pudieron robar la belleza, nunca pudieron disfrutar del amor, nunca conocieron el amor, tan solo la tristeza, la pena, la oscuridad guardaron en lo que construyeron.  ¿Quién sabría nombrar a alguno? De ellos no queda nada en la memoria, lo más sagrado, lo más ansiado por los hombres siempre ha sido el poder perdurar sobre los tiempos y ellos, los rapiñadores, no lo han logrado tras los siglos, emerger ni remedar  en todo sus esplendor aquello que destruyeron. Ahí, muy cerca, apenas a media lengua está el Monasterio de San Jerónimo, ahí está, dicen que es muy bello, dicen que en sus paredes está media de tu ciudad, de tu medina, Azahara. ¿Tan pequeña estiman que era? ¿Tan pequeña desearían que hubiese sido? No, ahí está ese Monasterio, está pero olvidado. AHÍ EN ESE MONASTERIO faltó todo, faltó el amor que fue el cimiento de tu palacio, Azahara y sobre todo faltó la vida en lo que puede verse como una gran tumba en la que debía haber vida donde tan solo engendraron gusanos.

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Continuará...

Baroja

viernes, 21 de octubre de 2011

Sensibilidad

Sensibilidad

Sábado quince. Campanadas de las doce y por la izquierda bajando del Paseo de la Estación. Centro de   raíles mohosos adquiriendo historia. Todo bordado en duros adoquines tremendamente mal estructurados, fieles reflejos de las altas mentes.
¿Opino sobre estas altas mentes y sobre ellas escribo? Dudaba, cuando a la altura, más o menos, de las oficinas de “lo de la luz”, me encuentro con un trabajador, fenómeno harto difícil y más difícil todavía que recibas de esta persona una gran lección. Gozo y disfrute es simplemente sobre esto escribir. Verde y amarillo, carro y escoba, limpiando la acera. Lo mueve y piensa que puede molestar mi paso, en un tan amplio acerado. Tan solo dos pasos desvío mi trayectoria. Es decir, nada. Se disculpa y me sorprende. El trabajando y yo paseando.  No ha lugar a justificación. Cambiamos alguna palabra. Mi cuerpo continuó bajando, pero mi espíritu ascendía sobre un mar de alegría, de acercamiento a tantos con los que nos cruzamos todos los días y al menos que se genere una pequeña chispa como la que nos conectó hoy, es como si no existiéramos, como si el mundo tan solo estuviera cubierto de piedras insensibles, de estupideces y tonterías. Pues no, no es así. Somos personas, sensibles, con nuestros estilos y la convivencia, el servicio a los demás es eso, eso que nos puede hacer gozar de la vida. ¡Os lo aseguro y testimonio de ello os doy! ¡Gracias compañero de la vida! ¡Gracias por más que limpiar la calle, haberme limpiado la mente y el corazón!
Baroja

lunes, 17 de octubre de 2011

Propiedad Intelectual.



 
Ni quejosos, ni preocupados deberíamos estar, pues… nuestras obras algunas llenas de simpleza están. Que se divulguen sus contenidos por el mundo con suma gratuidad, al expandirse algo te dejará y…déjate de mezquindad.


D. Manuel Machado lo dijo así:

Hasta que el pueblo las canta / las coplas, coplas no son / y cuando las canta el pueblo / ya nadie sabe el autor. / Tal es la gloria, Guillén, de los que escriben cantares / oír decir a la gente que no los ha escrito nadie. / Procura tú que tus coplas vayan al pueblo a parar / aunque dejen de ser tuyas para ser de los demás. / Que, al fundir el corazón en el alma popular / lo que se pierde de nombre / se gana de eternidad.


Seré un colaborador de Sobaco Ilustrado, y a ti, que lo estas leyendo te dejo con esta simpática invitación del amigo “Baroja” también colaborador.

"Se te invita a que desde la altura de un sobaco, romano y griego, que suetenta, en unión del otro, unas de las más preclaras mentes de estos tiempos, te adhieras aquí y goces de la ilustración. "

Funcionará en breve. Este es tu espacio te está esperando.